19 de feb. de 2012

Conflicto de las Islas Malvinas 2012

En estos últimos tiempos la República Argentina ha avanzado diplomáticamente en su lucha por la recuperación de la soberanía de las Islas Malvinas, que están manos del Reino Unido desde 1833, bajo el nombre de Islas Falkland.

Argentina ha recibido el apoyo de muchos países, en particular de sus vecinos latinoamericanos.
Sin embargo, no tiene el apoyo de importantes países europeos, ni tampoco de Estados Unidos.
No obstante, Estados Unidos ha preferido mantener una postura neutral, lo cual es bastante extraño debido a su eterna alianza con el Reino Unido en todos los aspectos de las política internacional.

Digamos un detalle más. Si bien Argentina reclama le sean devueltas las islas, el pedido que ha hecho en los diversos foros internacionales es indirecto. Sólo exigen dialogar con el Reino Unido de Gran Bretaña acerca de la soberanía de las islas Malvinas/Falkland. Mientras tanto los ingleses se niegan a algo tan simple como dialogar.

¿A qué se debe esto? Bueno, es difícil de entender que un país supuestamente civilizado y democrático como Gran Bretaña se niegue a dialogar con Argentina, otro país civilizado y democrático. Ambos países además tienen lazos comerciales y culturales, e incluso en medio de esta disputa Gran Bretaña ha dejado claro que tiene respeto por Argentina y que le interesa seguir teniendo lazos con este país. ¿Y entonces por qué la negativa al diálogo?

Para entender esta situación tan peculiar es necesario investigar un poco en las características formales y legales del asunto de las Islas Malvinas/Falklands.
Históricamente las islas pertenecían a la corona española, por ser parte del territorio actual argentino, que en su momento era el Virreinato del Río de La Plata. En 1810 la República Argentina se tornó en una nación nueva, heredando los derechos territoriales del Virreinato, y más claramente esto se obtuvo tras la Declaración de Independencia del año 1816.
En 1833 los ingleses invadieron las Islas Malvinas y expulsaron a los argentinos que estaban allí para custodiarlas. Las islas estaban demasiado alejadas del continente para que, en esa época, se pudiera tener más personal y equipamiento. Además, es posible que quizá nadie temiera una invasión en ese lugar tan alejado del resto del mundo.
Desde ese entonces, en forma algo intermitente, los argentinos han reclamado la devolución de las Islas Malvinas.
Los ingleses dejaron en las islas ciertas personas para custodiarlas, como es lógico, y los descendientes de ellos son, en su mayoría, quienes hoy en día habitan las Islas Malvinas.

 Tras la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), un organismo que nuclea a la mayoría de naciones del mundo, y desde el que se ha eregido un sistema legal de validez internacional, se abordaron allí algunos temas de preocupación mundial, como por ejemplo el de los territorios colonizados y su situación.
Se formó un Comité de Descolonización, mediante el cual se analizaron situaciones de colonización en diversos países, o bien cuestiones de disputa territorial, dominio de unos países sobre otros, así como ciertos criterios de qué es una nación y qué no lo es.
Entre otras cosas, se declaró el Principio de Autodeterminación, que indica bajo qué condiciones un grupo de personas viviendo en un cierto territorio, tienen derecho a proclamarse como una nación independiente, o como parte de otra nación.

La ONU resolvió en 1965 que Argentina y Gran Bretaña tenían que negociar cuanto antes el tema de las Islas Malvinas, tenniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.
Esta simple frase acarrea muchas sutilezas. En primer lugar, se deja claro que el tema de las Islas Malvinas es una cuestión que debe resolverse en forma bilateral entre Argentina y Gran Bretaña, debido a que no rige para la población de las islas el Principio de Autodeterminación. Vale decir, desde el punto de vista legal de la ONU, los isleños no tienen derecho a decidir si van a ser una nación independiente, o si serán parte del país que a ellos más les guste.

Suponiendo que una tal negociación entre Argentina y Gran Bretaña ocurriera, tendrían que pesar sobre la mesa, necesariamente, todas las cuestiones legales desde siglos anteriores acerca de la posesión de territorios. Desde el punto de vista de la jurisprudencia el tema es muy complicado, y tiene muchos vericuetos, incluyendo posibles avistamientos de las islas por parte de holandeses en el siglo 16, pasando por las idas y venidas de la presencia francesa, el dominio español, la invasión inglesa de 1833, la invasión argentina de 1982 y la subsecuente Guerra de Malvinas, que Argentina perdió.
A pesar de todas estas complicaciones, la opinión de varios expertos coincide en que Argentina ganaría la pulseada en ese ámbito, y se quedaría con las islas.
La legalidad favorece, principalmente, aunque no tajantamente, a la Argentina.

Y esto explica, sin duda, que los ingleses elijan negarse terminantemente al diálogo con Argentina.
Ellos deben saber, mejor que los argentinos, que cualquier tipo de diálogo significa prácticamente ceder la soberanía de las Islas Malvinas a la Argentina.
Esa es la gran cuestión. Entonces, la justificación que ponen para negarse al diálogo es el amparo de los isleños bajo el Principio de Autodeterminación, diciendo que no negociarán la soberanía a menos que los isleños lo deseen.

Los isleños desean ser británicos, lo cual es lógico, pues les conviene pertenecer a un país del primer mundo, como lo es Gran Bretaña, que no a Argentina, con todos los problemas económicos y sociales que siempre tiene que padecer.

Otra situación que los argentinos muchas veces no entienden, es que la guerra de 1982 dejó muchas sensaciones dando vueltas, tanto en el imaginario de los isleños como en el de los ingleses.
En primer lugar, Argentina invadió las islas por iniciativa de un gobierno militar, represor y antidemocrático.
Los isleños vivían en ese momento descuidados por Gran Bretaña, pero no obstante bajo una democracia.
Los británicos decidieron apoyar a los isleños porque ellos estaban en democracia, y pensaban que era un despropósito dejar a la gente de las islas en manos de los represores que gobernaban Argentina en ese entonces.
Después de la guerra, está además la sensación de que la guerra tiene que haber servido para algo, los soldados que pelearon y murieron por la liberación de los isleños no pueden haber luchado en una causa vana. Por lo tanto, para ser consecuentes, el gobierno inglés se ve obligado, por honor, a proseguir con el control político y militar de las Islas Malvinas.

Finalmente, se suma el factor económico, pues recientemente se han descubierto yacimientos petrolíferos de importancia en las aguas en torno a las islas, y ahora no hay nada ni nadie que saque a los ingleses de ahí.

Estados Unidos dijo que acepta el control actual de Gran Bretaña sobre las islas, pero que la disputa por la soberanía es una cuestión estrictamente bilateral entre Argentina y Gran Bretaña. Con esto Estados Unidos dice que su postura es neutral, y además no está dando crédito a las pretensiones de Autodeterminación de los isleños.

Se puede leer, si se quiere, como un guiño a favor de las pretensiones argentinas, por todo lo que antes hemos explicado acerca del significado de "negociar", "dialogar", que son sinónimos de "cederle la soberanía a Argentina".

La respuesta de los ingleses ha sido vergonzosa, propia de un matón, puesto que a cada reclamo del gobierno argentino, los ingleses responden con amenazas estrictamente bélicas. Muestras armas, hablan de respuestas duras, que defenderán las islas con determinación, etc.

Es desleal responder a pedidos de diálogo con amenazas de destrucción.
No es propio de un país civilizado.
Sobretodo cuando el gobierno argentino se ha cansado de repetir en todas partes que no quieren guerra, y que sólo desean llevar el tema por vía diplomática. Entonces, ¿por qué amenazar con el uso de armas poderosas?

Esto es una provocación, pero también acarrea un peligro. Los ingleses pueden aprovechar cualquier malentendido en el Mar Argentino como excusa para iniciar un ataque contra Argentina.
Este ataque, además de muerte y destrucción, también acarrea la posibilidad de que quieran quedarse con la Patagonia argentina.
Así que los reclamos argentinos son lógicos y legítimos.

La situación es muy incómoda, y no parece que pueda resolverse a corto plazo.
Los argentinos no desean la guerra por dos razones. En general son una sociedad pacifista, neutral en los conflictos internacionales, y además no hay el suficiente armamento para una adecuada defensa. El temor a ser atacados, invadidos y asesinados por los ingleses es lógico, y así es como los ingleses pretenden disuadir las pretensiones de la Argentina.

El país latinoamericano con lazos más firmes con Gran Bretaña es Chile, y es por eso que sin duda el Primer Ministro inglés llamó directamente por teléfono al Presidente de Chile para hablar sobre el tema. Esto es muestra de una clara preocupación de los ingleses por el tema de las Malvinas, que, aunque la juegan de país firme, duro y superado, sienten el acoso diplomático. El presidente chileno reafirmó su postura de apoyo al pedido argentino.

La situación actualmente es bastante tensa, y es un tema de actualidad.
La gran pregunta es, qué va a pasar con todo esto.
Lo más probable es que no se solucione nada este año 2012.
Sin embargo, le haré la pregunta al oráculo sober el conflicto de Malvinas para este año 2012, a ver qué dice.

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